A 51 años de otro recuerdo amargo para la Selección

El 31 de agosto de 1969, la Selección argentina sufrió uno de los golpes deportivos más grandes de su historia, al no lograr clasificar al Mundial de México 1970, tras un empate 2 a 2 ante Perú como local en el estadio la Bombonera.
Pero para tratar de entender a la distancia aquel resultado deportivo nefasto es necesario contextualizar el caso institucional que vivía la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), que solo en 1969 tuvo cuatro interventores diferentes: Armando Ramos Ruiz, Aldo Porri, Oscar Ferrari y Juan Martín Oneto Gaona, que se quedó hasta 1971, cuando fue reemplazado por Raúl D’Onofrio, padre del actual presidente de River.
Los interventores fueron designados todos “a dedo” por el presidente de facto Juan Carlos Onganía, quien por ese entonces afirmaba: “El Estado nacional nunca va a dejar morir al fútbol argentino”.
El técnico de la Selección era Adolfo Pedernera, pero en un año y medio también pasaron por ese cargo José María Minella y Humberto Maschio.
El sistema de eliminatorias era diferente al actual, se dividían en grupos, donde a la Argentina le tocó ante Bolivia y Perú, con un boleto a México 1970 en juego.
El conjunto albiceleste perdió en sus excursiones a la altura de La Paz (1 a 3) y a Lima (0 a 1), quedando al borde del precipicio, aunque la caída de Perú en su visita a Bolivia alimentó la esperanza.
Argentina venció con lo justo a Bolivia en la revancha, también en la Bombonera (1 a 0), por lo que antes del definitorio partido, sumaba dos puntos, mientras que sus rivales tenían cuatro, por lo que el conjunto albiceleste tenía que ganar para provocar un desempate en campo neutral.
Perú, con uno de los equipos más talentosos de su historia, sacó provecho de la situación, para conseguir su primera clasificación por mérito deportivo a un Mundial (había sido invitado a Uruguay 1930).
Un penal convertido por José Albrecht, antes del descanso, y una definición de Alberto Rendo, la figura albiceleste tras ingresar en el segundo tiempo, fueron los goles de Argentina.
Pero la jugada que marcó aquel partido se dio en el final, cuando el árbitro chileno Rafael Hormazábal “se atrevió” a anular un gol de un juvenil Miguel Angel Brindisi, por clara infracción sobre el arquero Rubiños, en un centro de Silvio Marzolini al área.
Perú había forjado la hazaña y se clasificaba por primera vez en su historia a un Mundial FIFA por mérito propio.
 

Fuente: DEPORTES | http://www.eltribuno.info
A 51 años de otro recuerdo amargo para la Selección

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.