El aislamiento de los trabajadores salteños independientes, en primera persona

El aislamiento golpea de lleno a la sociedad en su conjunto, pero existe un sector no asalariado y sin respaldo económico que sufre más profundamente sus consecuencias. Quienes tenían algún ahorro, ya se les está acabando. Entonces, ¿cómo sobrevivir?

Ellos cuentan la experiencia, en primera persona.

Alfredo (50), propietario de una librería de barrio, en V° Mitre, quien además se dedica al diseño gráfico y sublimaciones de tazas, gorras, llaveros, etc. En diálogo con El Tribuno contó que su actividad está completamente paralizada. Sus ingresos se redujeron en un 90%, aseguró. “Es complicado. Todos los que laburamos así estamos sobreviviendo con los pocos ahorros que teníamos”, contó.

El comerciante salteño recordó: “Dos días antes del aislamiento obligatorio atendíamos a puerta cerrada para evitar el ingreso de clientes al local. Y desde que se dictó la cuarentena sólo hacemos impresiones que nos envían por WhatsApp. Esto por pedido de los vecinos que tienen que imprimir las tareas de los chicos, que les dan vía online. Además, les estamos cobrando menos por ser tareas escolares”

 

Ramón (49), se dedica al mantenimiento de jardines en la localidad de Cerrillos. “Yo me dedico a cortar el pasto y arreglar jardines de casas particulares. Como mi trabajo es informal no tengo ningún permiso que me permita circular”, relató.

“Desde que comenzó el aislamiento obligatorio estoy sin ningún ingreso. Tenía una platita ahorrada y de eso estoy viviendo. Solo me alcanza para comer unos pocos días más. La situación es muy difícil pese a que soy solo, no me quiero imaginar la gente que tiene una familia a cargo”, concluyó el jardinero.

 

Darío (48), peluquero del Valle de Lerma. “Trabajo a puertas cerradas, un turno por vez. Pero igual no hay nadie. La actividad cayó en un 90%. La gente no sale. Eso está muy bien para que no se propague la enfermedad, pero nos quedamos sin trabajo. Es muy difícil la situación”.

Aclaró, además: “No tengo gente que dependa de mí, o sea que me doy vuelta con lo poco que trabajo y mis ahorros”.

 

Mariana, odontóloga de la ciudad de Salta. “Estoy sumamente preocupada. Trabajé hasta el martes de la semana pasada. Ese día a la noche decidí cerrar el consultorio. Es así que cancelé todos los turnos y estoy cumpliendo con la cuarentena obligatoria desde entonces. Por supuesto atenderé si se presenta una urgencia. Pero hay que extremar las medidas de bioseguridad, sobre todo cuando se habla de consultorios”, relató la profesional.

En cuanto a lo económico, dijo: “Vamos tirando con lo que uno va cobrando de los trabajos realizados tiempo atrás. Porque así se trabaja con las obras sociales. El problema se presentará más adelante, cuando no haya para cobrar de este periodo en el que estoy parada”.

 

 



Fuente: SALTA | http://www.eltribuno.info
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