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El retroceso en la promoción internacional de México

Ricardo Rojo (Foto: Cortesìa)Por Ricardo Rojo*Tres pilares de la comunicación del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, son la mentira, el contraste y el anhelo.Una constante de este gobierno es referirse a cosas, hechos, datos e información que no existe, es errónea o una verdad a medias. Necesita, también, un referente comparativo que le permita demostrar que hubo tiempos mejores (desarrollo estabilizador), enemigos visibles (Salinas) o invisibles (neoliberalismo, mafia del poder, conservadores), y el anhelo es la manera para justificar la acción, de hacer cosas de la mano de su poderío político. A partir de ahí construye su actividad discursiva que es, a su vez, su principal acción de gobierno.A su vez, López Obrador es un presidente mal asesorado y con poco conocimiento de la actividad de gobierno; sabe más sobre cómo operaba el gobierno federal en los años setenta que las dinámicas actuales de gobierno, de globalización, de economía y de gestión de políticas públicas. Muestra de lo anterior es decir que es mejor hacer carreteras con una revolvedora y mucha mano de obra local que utilizar formas más rápidas y modernas, pero que no le da trabajo a mucha gente. Dice también que México no necesita promoverse turísticamente en el extranjero porque «es uno de los países con más fortaleza cultural, con más fortaleza en su patrimonio artístico cultural, es de los países más bellos del mundo. Entonces no cuesta mucho trabajo hacer promoción turística» (Reunión Anual de Embajadores y Cónsules Mexicanos, celebrada el 7 enero 2019).Sobre la promoción internacional de negocios en México no habla mucho porque no sabe, no entiende y, por lo tanto, no lo considera importante. Como su referente mental es setentero y patriotero la Inversión Extranjera Directa (IED) es hasta mala y amenazante para la soberanía del país. Así se pensaba antes de la IED porque le quitaba fuerza y competitividad a la industria y al comercio nacional.Uno de los primeros anuncios de López Obrador fue la desaparición de ProMéxico (Foto: LópezObrador.org)En la reunión anual de Embajadores y Cónsules mexicanos celebrada en la Ciudad de México, mencionada arriba, López Obrador dijo que «toda la actividad de representación de México en el extranjero lo deben realizar las embajadas y consulados; no hay en ninguna ciudad ni país un ProFrancia, un ProAlemania, son las embajadas en esos países los que hacen el trabajo de promoción, por eso no vamos a tener ProMexicos en 60 ciudades del mundo y lo mismo lo que corresponde a la promoción turística». Esto, por supuesto, no solo es falso sino todo lo contrario. La mayoría de los países e incluso ciudades grandes cuentan con algún órgano especializado para el fomento internacional del comercio, la promoción del país, la atracción de la IED, las actividades de inteligencia comercial, servicio de gestión gubernamental local, asesoría legal y fiscal, proveeduría local, etc.Con el argumento de austeridad y de que no es necesaria la promoción porque lo pueden hacer los embajadores, cónsules y el personal local o del servicio exterior mexicano, decide desaparecer el Fideicomiso ProMéxico que dependía de la Secretaría de Economía (SE) y el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) vinculada a la Secretaría de Turismo (ST).El gobierno tiene derecho de hacer los ajustes necesarios para rediseñar o implementar estrategias más efectivas en los organismos de gobierno o en la implementación de políticas públicas, pero, en este caso, la decisión es desaparecer dichas actividades. El caso del CPTM es dramático porque el titular del Ejecutivo informó que todo el presupuesto destinado a la promoción turística se irá íntegro a la construcción del ¡¡¡Tren Maya!!! Una idea que no tiene ni pies ni cabeza.Cancelar la promoción turística de México en el extranjero tendrá graves consecuencias porque los destinos turísticos, como cualquier producto, requieren promoción. Eso lo sabe muy bien López Obrador, de lo contrario no hubiera recorrido varias veces el país durante años en campaña. Para ser adorado tuvo que ser visto y decir que México se promueve solo por su riqueza cultural, es un atentado a la inteligencia.Las promoción de las exportaciones es ahora incierto (Foto: archivo)La desaparición de ProMéxico no es menor y también traerá consecuencias.Al final del sexenio de Vicente Fox y principios del periodo de Felipe Calderón, el Gobierno Federal realizó una investigación sobre las mejores prácticas internacionales para la promoción de negocios, marca país y atracción de IED. Los resultados concluyeron que era necesario contar con una entidad especializada integradora y vinculada a la Secretaria de Economía que permitiera ser contraparte de otros organismos, como los que cuentan casi todos los países.Francia, por ejemplo, cuenta con el Business France, la Agencia para el Desarrollo Internacional de la Economía Francesa, que fomenta el crecimiento de las exportaciones de sus empresas, facilita la inversión internacional en Francia, promueve sus empresas, la imagen empresarial y el atractivo nacional como un lugar de inversión. Se creó en diciembre de 2014 y depende del Ministerio de Economía, Industria y Finanzas.De la misma manera y con funciones similares, Alemania cuenta con Germany Trade and Invest (GTAI) que tiene 50 oficinas propias en el mundo. Chile tiene uno de los mejores órganos promotores del mundo, ProChile cuenta con una red de 50 oficinas comerciales en el mundo y 15 oficinas regionales con personal altamente calificado que monitorean constantemente las oportunidades, tendencias y exigencias de los mercados. Además, vinculan su oferta exportable con importadores, distribuidores y líderes de opinión clave en sus países. Cabe destacar que su labor de inteligencia comercial te dice, incluso, cómo está el mercado de almendras en Rumanía.Lo mismo sucede en Colombia con ProColombia  que tiene más de 25 años de creación cuenta con 24 oficinas en el mundo y está asociada al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MCIT) de ese país. Se encarga de la promoción comercial de las exportaciones, el turismo internacional, la inversión extranjera en Colombia y la promoción de su Marca País. A través de su red nacional e internacional de oficinas, «ofrece apoyo y asesoría integral a los clientes, mediante servicios o instrumentos dirigidos a facilitar el diseño y ejecución de su estrategia de internacionalización que busca la generación, desarrollo y cierre de oportunidades de negocios».El Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), creado en 1982, se enfoca principalmente a la promoción de exportaciones españolas y depende del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. Afirma contar con más de mil especialistas y 100 oficinas en el mundo.Anteriormente ProMéxico se hacía cargo de las tareas de promoción (Foto: archivo)Así podríamos describir cientos de países que cuentan con este tipo de organismos especializados: ApexBrasil, ExportAr (Argentina), PromPerú, Proinvex (Panamá), UKTI (Reino Unido), IGEME (Turquia), Invitalia e ICE (Italia), AIK (Croacia), CIPA (China)… hasta Cuba (CEPEC).ProMéxico se creó en junio de 2007. Su andar fue difícil porque resistió la escisión de una parte de las funciones de Bancomext, la renuencia del personal del Servicio Exterior Mexicano a realizar funciones de diplomacia comercial con el argumento de que no estaban capacitados y no eran especialistas, la carga presupuestal, administrativa y jurídica que implicaba el reclutamiento de expertos y su despliegue internacional. El proceso de consolidación y profesionalización de ProMéxico fue lento pero caminaba bien… hasta que llegó el PRI al gobierno.El gobierno de Enrique Peña Nieto, de manera irresponsable, utilizó a ese organismo como nómina para colocar amigos y compromisos de campaña, desplazando a personal de gran valor profesional por amistades mexiquenses. Un dato revelador, Ernesto de Lucas Hopkins, quien el 4 de septiembre de 2012 fue nombrado Coordinador para el deporte en el equipo de transición del Presidente electo (Peña Nieto) fue nombrado Director … de ProMéxico. A partir de ahí, ProMéxico se vino abajo.   A pesar de todo, ProMéxico tenía una dinámica de trabajo, modelos de promoción establecidos, mecanismos de participación en ferias (232 desde 2013) y eventos internacionales, personal sumamente especializado, redes de colaboración con organismos internacionales similares, empresarios y organismos nacionales y extranjeros. Es falso, como dice el presidente, que todos tuvieran oficinas propias, muchas estaban albergadas en los mismos edificios de las embajadas mexicanas, cuando así se podía. Es cierto que había algunos vividores, pero porque la autoridad en turno los puso ahí. Sin embargo, eso no es motivo para desaparecer toda una institución. Es un error monumental.ProMéxico contaba con un modelo de redes de exportación que promovía la asociación de empresas mexicanas, principalmente Pymes con capacidades de exportación (muchas no podían hacerlo, aunque quisieran), redes competitivas para exportar, modelos de internacionalización de empresas mexicanas para que pudieran colocar sus productos en el exterior, participación en ferias comerciales, identificación de oportunidades de negocios, demanda mundial de productos y servicios. Promovía sectores industriales de alto valor e impacto como alimentos procesados, automotriz, aeroespacial, agroalimentación, bienes de consumo, energía, química y electrónica, metalmecánico, salud y farmacéutica, industrias creativas, tecnologías de la información, y muchos sectores más. Producía, además, mucha información de calidad, estadística y de inteligencia comercial.Una parte fundamental era el softlanding, una ventanilla única para inversores que les permitía sobrepasar las barreras culturales, burocráticas, administrativas, legales ―en todos los niveles de gobierno―, proveedurías locales o especializadas y la corrupción, mucha corrupción.En el último año, México atrajo unos 200,000 mdd de IED, de los cuales el 40% se atribuye a la gestión, seguimiento o trabajo de ProMéxico en proyectos multianuales. Desde 2013 a junio de 2018, el organismo confirmó 963 proyectos de IED que representaron USD 81,807 y la generación de 293,292 empleos*.De esos 963 proyectos, 189 provienen de Estados Unidos, 150 de Japón, 140 de Canadá, 64 de España, 51 de Alemania, 44 de Italia, 41 de Corea del Sur, 40 de Francia, 27 de China, 24 de Bélgica, 15 de la India, 14 de Suiza, 14 de Taiwán, 13 de Reino Unido, 13 de Suecia y 124 de otros países. Ninguno procede de Venezuela, Cuba o Bolivia.Muchas de estas inversiones llegan a regiones mexicanas que ya están consolidadas económicamente y donde existen condiciones de mayor competitividad, capacidad, infraestructura y mano de obra calificada para sus negocios. Por lo mismo, el gobierno mexicano trata de consolidar proyectos de exportación a regiones menos desarrolladas. ProMéxico promovió en los últimos años 200 proyectos de exportación de Oaxaca, 180 de Veracruz, 233 de Michoacán, 238 del Estado de México, entre otros, a destinos que van desde Estados Unidos, Guatemala, Perú, Bogotá, Reino Unido, Francia, Alemania, Japón y China.Como remedio el gobierno morenista decidió firmar un convenio entre la SE y la Cancillería Mexicana para designar «responsables del Servicio Exterior Mexicano para realizar las labores de promoción económica y comercial en embajadas y consulados clave», es decir, unos encargados de negocios.Como muchos otros temas, este gobierno no puede dar más detalles de cuál será la política pública en esta materia por una simple razón: no la tienen. Su nivel de improvisación es preocupante y, por muy buenas intenciones que tengan, implementarlo será tardado y errado.Los embajadores y cónsules ahora tendrán que proteger a nuestros connacionales, defender los intereses nacionales, promover los negocios, el turismo, la cultura, atender a las empresas nacionales y extranjeras, hacer inteligencia de negocios, fungir como procuradurías, entre muchas otras cosas, con sueldos y personal reducido.México da un paso atrás en lo ya avanzado en esta materia, lo anterior provocará incertidumbre en muchos países, organismos y empresas que tenían a ProMéxico y al CPTM como organismos profesionales y especializados con quién tratar. Son los costos de contar con una clase política que mira al pasado como anhelo de futuro. Ojalá me equivoque por bien de México.*Ricardo Rojo ha es asesor político, fue vocero de la Secretaría de EconomíaLo aquí expresado es responsabilidad del autor y no representa la postura editorial de este medio

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Fuente: ARGENTINA | https://www.infobae.com
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