La Unión Sirio Libanesa, un siglo de historia en el corazón de los salteños

La Unión Sirio Libanesa de Salta cumplió ayer cien años de vida institucional. El 11 de julio de 1920, según datos meteorológicos aportados por el diario salteño “Nueva Época”, hacía muchísimo frío en Salta. Decía el vespertino “que no se recordaba otro invierno igual”. En su edición de ese domingo daba las temperaturas de los días anteriores: siete grados bajo cero el 9 de julio y doce bajo cero el 10. Es fácil imaginar entonces el frío de aquel domingo 11 de julio, cuando en nuestra ciudad un puñado de sirios y libaneses se reunieron para fundar lo que hoy es una centenaria entidad.

Ese mismo domingo, el vespertino daba una serie de noticias internacionales, nacionales y locales. Por ejemplo, sobre Chile contaba que acababa de ser electo presidente don Arturo Alessandri, de la Alianza Liberal, quien se había impuesto a Luis Barro Borgoño, de la Unión Nacional. Entre las informaciones nacionales destacaba el conflicto que vivía la provincia de Entre Ríos. Su gobierno afrontaba una crisis de gabinete a consecuencia de la cual se le había aceptado la renuncia a uno de sus integrantes. Se trataba de don Luis Etchevehere, quien años más tarde sería electo gobernador de la provincia. En la Capital Federal, los aborígenes celebraban un congreso para tratar de que se sancionaran leyes de protección. Por fin, el ámbito nacional se agotaba con una información proveniente de Mendoza. Su intervención federal era inminente y el candidato que más sonaba para ocupar el cargo era don Elpidio González.

En el ámbito local, “Nueva Epoca” anunciaba el inminente remate de la “Estancia El Tartagal”, a cargo del martillero Ricardo López. Según el aviso, el remate se realizaría el 28 de julio en el Jockey Bar. Finalmente el diario anunciaba que su nuevo director era don J.A. Figueredo y agregaba que a partir de ese 11 de julio, “Nueva Epoca” “iniciaba su era de orientación independiente”.

Un día especial

Si para el salteño “Nueva Epoca” el 11 de julio significaba el inicio de una nueva etapa, para la comunidad árabe residente en nuestra ciudad la fecha tenía una connotación muy especial. Ese día debía concretarse una aspiración que había nacido solo 14 días antes, es decir el 27 de junio de 1920, cuando surgió la idea de fundar una entidad que aglutinara a sirios y libaneses para caminar juntos y protegidos por el símbolo de un mismo origen.

Es posible que en muchos hogares sirios y libaneses de Salta, el almuerzo del 11 de julio de 1920 haya sido un poco a las apuradas y sin la acostumbrada sobremesa dominical. Es que había una razón de peso: la asamblea constitutiva de la Sirio Libanesa estaba convocada para las dos de las tarde, una reunión que daría por concluida la fecunda labor iniciada por la Comisión Provisoria.

Y así fue que a la hora indicada, el local del Hotel Salteño mostraba una importante cantidad de sirios y libaneses (hoy diríamos afectuosamente “turcos”) que estaban deseosos de participar del acto que de inmediato comenzaría en el lugar. Iban llegando de a uno, de a dos o de a tres, pero de a poco el grupo fundacional se iba conformando.

A las 14 comenzó la sesión constitutiva. Es fácil de imaginar el estado de ánimo de aquellos hombres que no asistían solo pensando en formar una entidad recreativa. Lo hacían fundamentalmente para crear una organización social que los protegiera y ayudara a enfrentar el desamparo. Estaban ahí para fundar una entidad sin fines de lucro, inspirada solo en los principios de la solidaridad y de la ayuda mutua. Asistían para acceder a servicios esenciales, basados solamente en la confianza y en la reciprocidad, dos elementos que habían crecido bajo la tutela de la patria lejana. Estaban haciendo lo que habían hecho otras comunidades extranjeras para enfrentar el desarraigo y la ausencia de leyes sociales.

Algunos de los socios fundadores de la institución.

No bien inició la sesión, las deliberaciones se encaminaron a elegir un presidente de la asamblea constitutiva, designación que recayó en el señor Juan Abraham. De inmediato y luego de asumir el cargo, comenzó la lectura del proyecto de estatuto que había sido confeccionado por la Comisión Provisoria. Luego de leído y aprobado se procedió a elegir las primeras autoridades de la flamante institución. La elección recayó en Félix Lávaque como presidente, Juan F. Sanson como vicepresidente, Juan Abraham como secretario, Chauki F. Sarif como prosecretario, Nazario Amado como tesorero y José Dagum como protesorero. La lista de vocales, por moción de don Juan Abraham, fue elegida por aclamación, con los siguientes integrantes: Ángel Abraham, José Samsom, Gamil M. Zarzur, Dargman Jorge, Máximo Bauab, Jacinto Luis, José Chaud y Ramón Amado.

De inmediato, las autoridades electas asumieron sus cargos con cálidos aplausos por parte de la concurrencia. Después de ello hubo elogios a la República Argentina que los había acogido y como testimonio de agradecimiento, de pie, entonaron el Himno Nacional Argentino.

La Caja Social

Luego que acallaran los aplausos y la euforia se aplacara, los presentes resolvieron comenzar a transitar el camino de las realidades pues de inmediato procedieron a formar la Caja Social mediante una suscripción de los asistentes. Dicen que nadie retaceó su apoyo y puede afirmarse que ahí, en esa asamblea, con ese desprendimiento inicial, nació hace cien años la grandeza y la generosidad de la Unión Sirio Libanesa de Salta. Por último, se fijó como próximo día de reunión, el miércoles 14 de julio. No se sabe cuáles fueron los asuntos que trataron en esa segunda reunión de Comisión Directiva. Lo que sí se sabe es que de la tercera reunión, un acta dice: “En el local del presidente (don Félix Lávaque) se reunió la comisión en su tercera sesión”. Sin dudas, ella marca el inicio de las inquietudes pues se resolvió comprar los primeros útiles y autorizar la adquisición de muebles. En la siguiente reunión, la resolución fue más ambiciosa: se designó una comisión especial para que buscara un local para la institución. La integraron los socios Ángel Abraham, José Samsom y Nazario Amado, además del presidente Lávaque.

Muebles vieneses

Y ya más avanzado en el tiempo, en agosto de ese mismo año, a consecuencia del viaje del tesorero Nazario Amado a Buenos Aires, se le encargó la compra de 48 sillas vienesas, “12 tapizadas” y un sillón giratorio. Además, dos perchas grandes de asiento y seis de pared. Simultáneamente al encargo, se presentaron propuestas para alquilar un inmueble para la entidad. Una de ellas estaba en los altos del edificio ubicado en La Florida esquina Alvarado y la otra en Ituzaingó y Urquiza, esta última más cerca del Mercado San Miguel.

Algunos socios

Algunos de los socios que constituyeron la Unión Sirio Libanesa de Salta aquel 11 de julio de 1920, según copia del acta, fueron: Abraham Nallar, Salomón M. Albagre, Abraham Jorge, Jacinto Luis, Ángel Abraham, Nacip Domínguez, Julián Lávaque, José Amado, José Haré, José Chaud, Emilio Moysé Fait, Chauki F. Sarif, Abraham Najul, Nazario Amado, Salvador Nallar, Ramón Amado, Juan P. Samsón, Máximo Bauab, Ramón Jorge, Gamil Zarzur, Pedro Módice, Moises Bauab, José M. Maluf, José Dagum, Chapur Saede, Fidel Sarif, Juan Abraham, Félix F. Lávaque, Manuel F. Lávaque, Eduardo Jalil, José Sansón, Pascual Chagra, Abraham Daher, Juan S. Obeid, Dergam Jorge y Nasif Duba. (Datos extraídos del Archivo del diario El Tribuno).
Según el diario Sirio Libanés de Salta, “el domingo 1 de setiembre (2019) se llevó a cabo el acto eleccionario en el que fue elegido Esteban Dagúm presidente para la gestión 2019 – 2021, sucediendo a la gestión de Sebastián Ashur Masá”.
Esta semana se vivieron los festejos por los 100 años de esta muy querida institución, señera por su protagonismo histórico sostenido a lo largo del tiempo. Este primer siglo se enmarca en oro, ya que la Unión Sirio Libanesa de Salta ha llegado al corazón de los salteños y de todo el norte argentino.

 

Fuente: SALTA | http://www.eltribuno.info
La Unión Sirio Libanesa, un siglo de historia en el corazón de los salteños

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