Los desafíos del Consejo de la Magistratura - El Portal de Salta

Los desafíos del Consejo de la Magistratura

Todos sabemos los diagnósticos apabullantes sobre los males, los defectos y los problemas del Poder Judicial. La Corte y el Consejo de la Magistratura tienen un papel decisivo y pueden hacer mucho, salvo que quieran ser “políticamente correctos”, ese mal que inmoviliza a la Argentina.Se alinearon favorablemente los planetas: la Corte con su nueva presidencia puede volver a su cauce, reduciendo su inmensa estructura, devolviendo al Consejo de la Magistratura las facultades reales de administración y de reglamentación del Poder Judicial y dictando sentencias con la velocidad del siglo XXI y no del siglo XIX.En el Consejo también puede haber cambios, porque el 9 de octubre se elige al abogado que representará a sus colegas porteños hasta 2022.¿Qué puede hacer el Consejo? Mucho. Tiene dos grandes áreas de actuación. La más conocida es seleccionar a los candidatos a jueces, para que el Ejecutivo elija a quiénes propone al Senado. En paralelo, también debe iniciar los procesos de enjuiciamiento y ejerce poder disciplinario sobre los jueces.En estos veinte años se ha avanzado, pero con altibajos provocados por los ataques kirchneristas a la Justicia. Queda mucho por mejorar hasta llegar a un nivel aceptable, eliminando privilegios de la familia judicial en los concursos, la protección corporativa que ampara a algunos malos jueces y modernizando los procesos de selección y remoción de magistrados.Es clave la firmeza de los representantes de abogados, académicos y políticos, que deben resistir la debilidad de querer quedar bien con los jueces. Los consejeros de la Magistratura no están para ser sus amigos ni enemigos, solo deben ser ecuánimes y justos.Pero hay mucho más: además de proponer y enjuiciar jueces, el Consejo debe administrar al Poder Judicial y dictar los reglamentos necesarios para asegurar la independencia de la Justicia y lograr una mejora continua de gestión y capacitación de sus integrantes.Casi no lo ha podido hacer porque la Corte ha obstaculizado al Consejo en su capacidad de administración y reglamentación. Lo hizo con sutiles sugerencias y con anulaciones frontales. Siempre impuso su criterio, ya que el temor reverencial que provoca es mucho.Por ejemplo, se creó un objetable Comité Ejecutivo de Inversiones votado con nuestro solitario voto en contra, se impidió la adopción de un Código de Ética Judicial y perduran trámites burocráticos medievales, feriados caóticos, horarios ficticios… males que los abogados que trabajamos de verdad conocemos y sufrimos cotidianamente.Podemos solucionar muchos de esos problemas actuando con firmeza, seriedad profesional y coraje.El Consejo debe dejar de ser un lugar donde la eficiencia y simplicidad del trabajo tribunalicio no le preocupen a nadie. Casi todo se viene negociando políticamente, con intercambios de favores poco transparentes, despreocupados de que el sistema funcione dinámicamente.Los tres consejeros teóricamente no políticos deben ser realmente no políticos. El académico no debe ser un mero representante del grupo predominante en cada época en las universidades nacionales.Los abogados deben ser abogados, no políticos con título universitario ni representantes de partidos políticos o de otras organizaciones públicas, porque con su gran poder movilizador y económico desnaturalizan las elecciones entre profesionales de verdad.Los consejeros abogados deben ser profesionales con experiencia real, concreta y pública en la abogacía. Eso permite conocer los problemas reales de la Justicia, que son los de la abogacía y los de la gente: burocracia aplastante, obstáculos formales innecesarios, falta de capacitación de magistrados y funcionarios, privilegios para los integrantes de la familia judicial. Pensemos que ni siquiera se cumple con el cupo legal para personas con discapacidades físicas, que bien podrían incorporarse al Poder Judicial en vez de los parientes.El Poder Judicial está colapsado, la sociedad está indignada y no podemos seguir dependiendo de la suerte para que nos toque un juez honesto, activo y sabio.Debemos tener un sistema estructurado para la eficiencia y eso puede hacerse sin leyes del Congreso ni decretos del Poder Ejecutivo.Nosotros, los abogados que trabajamos de abogados y no de burócratas, tenemos que hacerlo.Basta de impunidad, de ineficiencia y de excusas.El autor es candidato a consejero de la Magistratura 2018-2022.

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Fuente: ARGENTINA | https://www.infobae.com

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