Los vendedores ambulantes también piden ayuda estatal

Hay sectores de la economía popular que no están siendo considerados por la ayuda estatal que el Gobierno nacional está desplegando ante la cuarentena para prevenir la pandemia del coronavirus.

En Salta, los trabajadores afiliados el Sindicato de Vendedores Ambulantes de la República Argentina (Sivara) ya emitieron un comunicado y lo enviaron a las autoridades nacionales, provinciales y municipales y aún no tuvieron respuesta. El secretario general regional, Jorge «Pampero» Jarro, dialogó con El Tribuno sobre las condiciones de los trabajadores que venden en las calle.

El grave problema es que no hay gente transitando en las calles, en los colectivos ni en ningún lugar público; en consecuencia no tienen compradores. El otro condicionante es que no tienen posibilidad de acceso a los mayoristas por lo que ni en los barrios en donde viven pueden salir a trabajar.

El sindicalista argumenta que desde siempre el sector estuvo «olvidado» por las políticas de empleo en Argentina y en la provincia. Sivara tiene su personería gremial 1381 y su reclamo tiene otro peso.

«Con todo esto puedo aseverar que nuestro sector es uno de los más castigados. Primero, porque se nos persigue y, en segundo lugar, porque en un esquema de quita de derechos, quienes no lo tenemos, sufrimos por la falta de trabajo. No queremos ninguna limosna, sino cumplir con lo que marca la ley: tener a nuestros trabajadores registrados a través del monotributo social y que a su vez sirva como control para que la calle no se transforme en un caos», aseguró el dirigente.

Jarro también señaló: «Esta pandemia, a los sobrevivimos con unos escasos pesos ganados en la jornada nos puso en el horno. Y tenemos la disyuntiva de quedarnos en casa, aguantar el hambre, ver cómo disminuyen nuestros pequeñitos ahorros o salir a la calle y exponernos a este virus».

Y agregó: «Si la idea del quedarnos en casa no es acompañada de medidas conexas para evitar mayor pauperización, sufriremos un retroceso catastrófico de nivel de vida».

Difícil realidad

Muy pocos de los trabajadores tienen el monotributo social, por lo que la mayoría está por fuera de la economía formal; no los tienen en cuenta. Para dar una magnitud, en la provincia los ambulantes tienen a unos 800 trabajadores identificados. En la capital hay unas 300 familias que dependen de la venta callejera y solo en las peatonales de Salta hay unos 70 manteros.

«Nosotros vemos que las ayudas se dieron a los monotributistas A y B, a las empleadas domésticas. Queremos también que nos brinden un apoyo porque tenemos a familias que alimentar. Nosotros seguimos pagandolos gastos fijos como alquileres, servicios, los chicos es como si fueran a la escuela porque necesitan todos los útiles escolares y, además, los precios se fueron a las nubes en todos los barrios; estamos en una situación desesperante», contó.

Jarro agregó que la enorme mayoría de trabajadores de venta ambulante son personas mayores de 40 años, son personas que por su edad quedaron fuera del sistema formal.



Fuente: SALTA | http://www.eltribuno.info
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