Max Delupi: "Al general Paz le veo cosas mucho más federales que a algunos federales" - El Portal de Salta

Max Delupi: "Al general Paz le veo cosas mucho más federales que a algunos federales"

Si llama la atención esta inclusión del general José María Paz en una colección dedicada a los caudillos, la lectura del libro de Delupi la justifica ampliamente. Por otra parte, el “Manco” Paz no es el único protagonista de nuestra historia que paga un precio por la dificultad para encasillarlo. Así como la historiografía liberal “despolitizó” a San Martín porque no podía tolerar ni explicar sin contradecirse su falta de entusiasmo por degollar federales o su profundo odio hacia Bernardino Rivadavia, también muchos aspectos de la trayectoria de Paz fueron desdibujados porque es más fácil poner todo en blanco o negro que explicar los matices.Pero Paz es un personaje de gran protagonismo en casi todos los momentos clave de nuestras guerras de independencia y además dejó un testimonio escrito de aquellos tiempos y de su actuación. Mucho de lo que sabemos sobre otros fundadores, sobre su personalidad y sus actos, lo debemos a las Memorias de Paz.Un gran estratega militar y una gran pluma; una combinación que no es demasiado frecuente en la historia y que explica sin duda el atractivo del personaje.”En las memorias del general Paz hay un pedazo de la historia argentina que nadie ha querido contar”, dice Max Delupi, actor cordobés que es la otra sorpresa de este libro. Con una larga trayectoria como dramaturgo y como comediante, sorprende con este trabajo riguroso sobre el Manco Paz. Y quizás justamente por no venir de la Academia, evita Delupi convertir la seriedad en solemnidad y tedio y nos entrega una biografía del general Paz que se lee como una novela y al mismo tiempo reinstala muchos dilemas y preguntas fascinantes sobre el pasado de la Argentina.— ¿Cómo surgió tu interés por la historia, que a primera vista no tiene mucho que ver con tu trayectoria que es más bien el teatro y el humor?— En principio es la pasión por escribir. Yo escribo teatro desde hace mucho tiempo, más de 25 años, siempre escribí, siempre guioné, hasta que un día me llegó la propuesta de escribir sobre el humor político en la Argentina. Y ahí nació un libro, en el 2016, que se llama De qué te reís, sobre el humor político en la Argentina desde la presidencia de Yrigoyen hasta la de Cristina Fernández. Y ahí me tuve que involucrar con la historia y junté el escribir y el humor, que son grandes pasiones mías, con la historia argentina. Y después tuve la oferta generosa de Hernán Brienza, autor de un libro muy motivador para mí, El loco Dorrego, porque pone al personaje en un lugar donde a mí me hubiera gustado que estuvieran todos los constructores de la patria. Yo vengo de una generación que se crió en su colegio con Billiken, con la historia oficial, que te termina dejando la sensación de que San Martín era una persona que se aburría en Yapeyú y salió a formarse militarmente en otro país y después volvió. Y se le fue quitando el contenido político. Es una deuda enorme y por eso creo que trabajadores de esto con mucha más profundidad, con mucha más calidad que yo, se ha puesto a colocarlos en el lugar político que merecen, San Martín, Belgrano. Es una deuda histórica, nos negaron esa historia. Y a mí me parecía que a Paz siempre se lo había demonizado y que había quedado en manos de la derecha o de la historia oficial. En realidad para esta colección de caudillos argentinos fui invitado a escribir sobre otro, pero yo propuse a Paz; y quizás los editores lo pusieron de un modo un poco provocador en una colección de caudillos argentinos…La biografía de Max Delupi sobre el general José María Paz integra la colección “Los caudillos” de la Editorial Marea— Lo interesante de la elección de este personaje es que permite salir de esta cosa clásica de que caemos o bien en historia oficial, o bien caemos en el otro extremo: todos los caudillos federales eran unos santos y prácticamente se los beatifica.— Es genial lo que decís. Y quiero tomarlo para hablar de la motivación por la que me preguntabas. Quizás uno no tenga nivel académico para escribir este libro, y quiero ser muy respetuoso con todos los que escriben historia en la Argentina,  muchos de ellos han sido maestros inspiradores. Todos los personajes políticos son contradictorios, y muchas veces el análisis de esas contradicciones revela fanatismos y entonces cuando empezás a charlar con alguien te dice “yo soy fanático de Rosas, no me toques a Rosas…” O bien, “ojo porque Sarmiento tal cosa”, como si fueran badenes con los que hay que tener cuidado. Y yo no quise caer en eso con Paz. Porque es muy fácil decir Paz luchó del lado equivocado y fue unitario, y ya está, nos quedamos con eso. Y creo que ha habido una exacerbación de las cualidades de los caudillos federales y muchas veces eso trajo problemas políticos de orientación, porque ser fanático de tal o tal marcaba de antemano una línea histórica. Paz era un militar brillante, creo que está entre los tres mejores militares argentinos. Pero hay una parte de aventura siempre en la historia, cronicar expediciones y batallas, fechas. Pero yo quería hacer otra cosa con Paz, que no puede ser sólo la avenida que divide el país, como se dice, “termina en la General Paz”. Además el hecho de que éste es un país muy poco federal culturalmente, uno ya encuentra tanta diferencia entre bonaerenses y porteños que imaginate la distancia que puede haber con un cordobés o un pampeano. Entonces yo pensaba acá hay un Paz que se ha perdido, un Paz más allá de sus contradicciones… Por supuesto yo me enamoro de Paz y de muchas cosas en sus memorias. Cuando uno lee Ese Manco Paz, de Andrés Rivera, obviamente uno se enamora del personaje porque era fascinante.— Y poco conocida su trayectoria, aunque el nombre está por todos lados.— Si, lo que me pasaba a mí, y por eso propuse a Paz, es que la avenida más importante de Córdoba se llama General Paz, uno de los barrios más importantes se llama General Paz, un club de fútbol… Bueno, todo se llama Paz, todo. Sin embargo nadie sabe quién fue el General Paz. Y en eso hay mucho de error histórico porque se lo resume en “era un unitario” o “era un buen militar”. Y me parece que las contradicciones del general Paz, un hombre con una mirada política de lo que sucedía en la aduana de Buenos Aires, de las relaciones con Francia e Inglaterra, de lo que significaba Rivadavia… muestran que hay en Paz algo que el argentino no tiene saldado hasta el día de hoy. Cuando nosotros hablamos de 200 años de historia es muy difícil explicarle a un chico en el colegio que somos recién nacidos. — Me parece interesante la elección del personaje por dos razones: primero porque acá hay tres o cuatro tótems que echan sombra sobre todos los demás personajes, y también porque el marxismo y el estructuralismo borraron la importancia del individuo en la historia. Y vos decís en un momento, cuando apresan a Paz, si no lo hubieran apresado, quién sabe lo que hubiera pasado… Además fue una captura un poco circunstancial, porque Paz no estaba derrotado. Resulta fascinante esa parte de la historia que se nos escapa en la simplificación. San Martín, por ejemplo, no es un personaje fácil de encasillar: ¿era unitario?, ¿federal? Ni una cosa ni la otra. Sin pretender comparar, Paz interesa porque es un unitario peculiar…— Cuando yo era niño, quería ir al árbol donde San Martín había atado el caballo. Mi padre tenía una formación marxista y no era muy apegado a los hechos históricos de la Argentina, quizás por eso un poco en rebeldía yo me apegué tanto con estos personajes. Mi padre me preguntó para qué creía que había atado el caballo. Y dije para descansar. Cuál es la importancia de que sea este árbol, imaginate la cantidad de árboles en los cuales San Martín habrá atado el caballo, las veces que habrá hecho pis, dijo mi papá. Y eso me mostró a muy corta edad algo que mis maestros no me decían. Cómo los actos de los individuos pueden cambiar hechos históricos. Amores, desencuentros, viajes. Hace poco escuché a un periodista en televisión, muy famoso, diciendo que San Martín nunca había desenvainado su sable por política. Y me causó mucha gracia.— Lo que dijo fue que nunca desenvainaría su espada en las luchas intestinas.— Exactamente. Era uno de estos programas con panelistas pagos para decir algo más terrible que lo que dijo el que lo antecedía en la palabra. Y yo pensé que ese panelista estaba llegando a miles de personas probablemente. Ýo pensé qué loco porque casi que no tiene sentido pensar a San Martín afuera de la política, es mucho más difícil pensarlo como lo piensa él. — Escribir sobre Paz es también escribir sobre las provincias. Y el federalismo, que sigue siendo más promesa que otra cosa.— Claro. También siempre me llamó mucho la atención que Alfonsín hubiese  querido llevar la Capital a Viedma, y otros proyectos que hubo, como si el problema del federalismo se fuera a solucionar mudando la Capital. Hay cosas que son culturales que no sé si tienen tanto que ver con una región geográfica. Lo que sí digo es que Paz fue decisivo no solo en batallas sino en parte del pensamiento argentino. Es un hombre que se enrola en 1811, cuando la Patria tiene un año. Y cuando alguien me preguntó cómo iba con el libro del Manco Paz, dije “hace seis mes que estoy viviendo con Paz, porque el hombre no muere nunca”. Y encima no se perdió ninguna fiesta, estuvo en todas. — Es cierto eso, estuvo en todas.— También pensé vamos a ver qué dice sobre Paz la derecha, o aquellos que yo por prejuicio considero “gorilas”. Félix Luna, por ejemplo, o Mitre, que nadie puede decir que piensen como yo. Y hay una cuestión unánime sobre el personaje…— Sobre ciertas cualidades morales de la persona. — Exactamente.— Es un personaje contradictorio. En un momento está en Corrientes defendiendo reivindicaciones muy federales, contra Rosas. Después alineado con Mitre en la Buenos Aires separada de la Confederación; ahí es difícil coincidir. Pero es interesante Paz con sus contradicciones porque venimos de un período en el cual hubo un intento revisionista pero que se empobreció al caer en un encasillamiento, buenos y malos, estás de este lado, o del lado de enfrente. Y eso es empobrecedor. Por eso me interesó esta apertura a un personaje como Paz.— Te agradezco el comentario porque debo confesar que este enfoque también tiene mucho que ver con lo que me pasó con el kirchnerismo. Personalmente soy un profundo enamorado de algunos cambios que tuvo la Argentina. Pero creo que mucha argentina entendió la batalla cultural como la batalla contra otro y yo siempre entendí la batalla cultural como contra uno mismo. Y esto de “La Patria es el otro” y una serie de eslóganes en la práctica no se dio de modo federal. Todas esas reivindicaciones, plazas, gente ingresando a la política, Canal Encuentro, Paka-Paka, todo lo maravilloso que yo reivindicaba del kirchnerismo, cuando iba a las provincias se negociaba con gobernadores a cambio de la lista de diputados. Cuando yo iba de gira, me pasaba que muchos me decían yo soy kirchnerista pero ahora tengo que votar a Gildo Insfrán, por ejemplo. Y ahí yo vi a Paz, ahí vi a Paz, ahí vi a las contradicciones. Muchos hechos de la vida de Paz me impactaron: no quiero spoilear el libro, pero que tiene que ver con preguntarse: ¿fueron tan federales como pensamos? ¿Realmente qué tipo de intereses se cruzaban? Porque cuando observo a Paz, debo decirlo, le veo cosas mucho más federales que a muchos federales.El general José María Paz (1791-1854)— A Rosas, por ejemplo…— Es la complejidad de la política y de la historia.— Es interesante este florecimiento de la divulgación. Porque por mucho tiempo la Academia iba por un lado y los gustos de los lectores por otro. Entrabas a la Facultad en Historia y te decían que los revisionistas no eran historiadores sino polemistas. Pero es a esos polemistas que la gente lee… Creo que se puede hacer una historia rigurosa bien contada, evitando esa divisoria de aguas entre la Academia y la divulgación. Por eso un libro sobre Paz es un aporte interesante…— Es un libro que hice con bastante miedo porque no vengo de la Academia, soy un outsider, por eso investigué mucho y trabajó mucha gente en esto, sería totalmente injusto si digo que este libro me pertenece por completo. Tuve largas charlas con gente maravillosa ayudándome. Creo que el revisionismo del revisionismo es algo muy difícil, pero me resultó interesante la experiencia que podía aportar alguien con inquietudes, así me defino, como un escritor con muchas inquietudes. Félix Luna decía, en el 67, cuando estaban prohibidas todas las actividades políticas en el país: “Lo más cercano a la política es la historia”. A través de la historia también uno cuenta mucho de lo que pasa actualmente. Creo que mi libro es un aporte y una mirada a mucho de lo que nos pasa, a esto de enamorarnos y después desenamorarnos de los personajes porque ahora piensan una cosa distinta a la que pensaban hace tres años.— Lo grave de hoy es la defenestración, porque uno puede cuestionar lo que piensa o dice una persona, pero hoy se descalifica absolutamente, se defenestra a la persona.— Bueno, el caso de Paz.Hay gente que me ha llegado a decir “si no estás en Buenos Aires no existís”— Hay una frase, de Paz que citás en el libro: “Que patria ésta nuestra, y por qué no diré qué mundo. Sí, así es casi todo, pero lo nuestro más que todo”. Es tan actual, cuando nos quejamos de lo que nos pasa y creemos que sólo pasa en la Argentina.— Sólo en la Argentina y sólo en esta época. Pero una cosa a la que quiero volver es lo del federalismo. Y esto de creer que todo pasa en Buenos Aires. Hay gente que me ha llegado a decir “si no estás en Buenos Aires no existís”. Una persona me dijo “queremos contratarte para la radio pero tenés que vivir en Buenos Aires”. Yo le dije no, porque si miro por la ventana y veo Buenos Aires, voy a contar Buenos Aires. Ese es el pequeño aporte de este libro.— ¿Cuál es la imagen que te queda de Paz?— Es muy difícil, me confieso un admirador de Paz. Me es difícil tomar distancia. Porque el ejemplo de austeridad y compromiso que tuvo con los hechos patrios me emocionan. Cuando alguien me habla del Pepe Mujica y su austeridad yo pienso en Paz. Pero no dejo de ver que su visión unitaria y los unitarios le hicieron mucho daño al país y lo atravesaron con una cosa muy sangrienta, cruenta, pero además con un costo histórico muy grande y no dejo de ver que fue parte de ello.Las memorias de Paz son la saliva de la historia argentina, todo el mundo la tiene en la boca y nadie sabe para qué sirve— Parte pero a la vez distinto a un Rivadavia o a un Alvear.— Sí, pero ahí está ¿no? Este libro, o mi intento es marcar una clara diferencia con Alvear, con Rivadavia, porque me parece que injustamente la versión oficial lo pega a Paz rápidamente con eso, ponen sus memorias, aunque nadie las fue a leer, nadie las fue a discutir, las memorias de Paz son como la saliva de la historia argentina, todo el mundo la tiene en la boca y nadie sabe para qué sirve. Y yo creo que sirven para mucho, porque creo que en las memorias de Paz hay un pedazo de la historia argentina que nadie ha querido contar.Seguí leyendo:”Recién hace unos años un juez de EEUU ‘absolvió’ a Bouchard de piratería”La insólita historia del sobrino nieto de Napoleón que fundó el FBI

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Max Delupi: "Al general Paz le veo cosas mucho más federales que a algunos federales"

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