Raanan Rein: “Alberto Fernández representa al primer peronismo, reformista y no revolucionario” - El Portal de Salta

Raanan Rein: “Alberto Fernández representa al primer peronismo, reformista y no revolucionario”

(Infobae)Casado con una argentina y fanático de Atlanta, el historiador israelí Raanan Rein viaja periódicamente a nuestro país y conoce como pocos nuestras tertulias políticas, que disfruta especialmente. Llegó a los estudios del peronismo hace 30 años, cuando investigaba en España sobre Francisco Franco, y lleva publicados más de diez libros relacionando al movimiento fundado por Juan Domingo Perón con la política exterior, el deporte, el fútbol y las comunidades inmigrantes. Autor de una teoría que fue clave para pensar el primer peronismo, “las segundas líneas” que fueron elementales para la llegada al poder y fueron invisibilizadas ya en el gobierno, Rein estuvo en Buenos Aires para presentar Los muchachos peronistas árabes. Vicepresidente de la Universidad de Tel Aviv, desde 2005 dirige el Centro S. Daniel Abraham de Estudios Internacionales y Regionales en esa universidad y es miembro correspondiente de la Academia Nacional de la Historia de Argentina (ANH).- Vino a presentar Los muchachos peronistas árabes, que es la continuación de otro libro que ya presentamos aquí, Los muchachos peronistas judíos. ¿Tuvo buena repercusión?- Sí, vine a presentar este libro que, además, fue declarado libro de interés cultura en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Salta, así que tuve la oportunidad de presentarlo en dos marcos muy distintos. Es un libro que forma parte de una trilogía, porque en el horno está “Los muchachos peronistas japoneses”. Los tres libros intentan analizar las políticas del primer peronismo hacia las distintas colectividades de inmigrantes en la Argentina, cuando se nota un cambio muy importante con respecto a inmigrantes no europeos o no católicos. Allí empieza la marcha de la Argentina hacia una sociedad multicultural y multireligiosa.- Sí, me sorprendí al leer el libro, porque usted dice que hasta el peronismo no era habitual que familias de origen árabe, como los Saadi de Catamarca, los Sapag de Neuquén, los Romero de Corrientes, los Menem y Yoma de La Rioja, estuvieran integrados a la vida política de la Argentina, que esto se inicia en el primer peronismo. Para mí es sorprendente, porque cuando uno habla de los Saadi, de los Romero, de los Sapag, de los Menem, no habla de árabes, habla de argentinos, como tantas familias judías, uno piensa en argentinos. Su aporte como investigador es que, antes del primer peronismo, esto no tan normal como hoy, no estaban integradas a la vida política.- No es que el proceso se inicia con el primer peronismo, se inicia antes, con los gobiernos de la Unión Cívica Radical. Sin embargo, hay un cambio dramático con el primer peronismo, porque da una legitimidad a una identidad híbrida, es decir, de un argentino pero de origen judío, árabe o japonés. Es interesante ver cómo evoluciona el mismo Perón. Cuando llega al poder, mantiene la visión de la Argentina como nación católica y, entonces, no hay espacio para los no católicos. Pero después de dos o tres años, vemos un cambio en las políticas y también en el discurso. Perón dice que no hay ninguna contradicción entre ser un argentino, un buen patriota, con un componente identitario distinto. Abre la puerta para una participación más masiva de gente de estas colectividades en la vida política. En el caso de los árabes se ve claramente cómo empiezan a aumentar su capital económico, pero también su capital político.- Y de influencia, que es una manera de traducir el capital político.- Sí, por supuesto. Le voy a dar un dato. Después de las elecciones parlamentarias de 1948, el peronismo tiene 200 diputados nacionales, de los cuales 25 tenían origen árabe, algo así como 12%, una sobrerrepresentación de los argentinos con origen árabe. Hoy sería imposible pensar algo así. Con el peronismo tenemos por primera vez un diputado de origen japonés, así que se nota un cambio muy importante con esta política de reconocimiento con la legitimidad de tener lazos diaspóricos con una colectividad y los países de origen, Siria o Líbano.- Su gran aporte es verlo como comunidad. Supongo que desde Medio Oriente se puede ver más claro, es más difícil verlo desde ese punto de vista para quienes no somos de la comunidad árabe. También habla en su libro del largo camino hasta la mezquita en la ciudad de Buenos Aires. ¿Cómo fue eso?- Es cierto. Durante el primer peronismo hay un intento de establecer una mezquita en la ciudad de Buenos Aires, ya era legítimo entonces tener en el paisaje urbano porteño una mezquita, aunque la iniciativa no prospera. Pero llega a su culminación con la decisión de Carlos Saúl Menem de establecer una gran mezquita en Palermo. Y en cuanto a comunidades, se ve una continuidad entre el primer peronismo y Menem. Aunque haya adoptado otras políticas económicas y sociales, en este caso hay una clara continuidad. Es algo que también se ve en las reformas constitucionales. En la constitución de 1949 introduce una cláusula de no discriminación por origen racial o religión. Y Menem en la constitución (vigente) de 1994 permite que un argentino no católico sea presidente de la nación.- Esa integración, sin embargo, no continuó en el caso de la comunidad judía durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner. Aunque eso podría estar cambiando, ya que en la cena anual de la AMIA fueron importantes futuros funcionarios, vinculados a Alberto Fernández, que se hicieron presentes. ¿Dirías que es algo que se está superando la etapa de aislamiento que caracterizó al kirchnerismo?- Yo espero que sí, pero aquí voy a decir dos cosas. Primero, que me parece que la base de las relaciones de Argentina con Israel es lo suficientemente sólida para sobrevivir cualquier gobierno más o menos amistoso con el Estado de Israel, por muchas razones, pero más que nada porque aquí vive una comunidad importante de argentinos de origen judío, y allí vive una comunidad importante de argentinos. Por cierto, me parece un mensaje importante por parte del presidente electo, y me parece que hay un intento del presidente electo de volver al primer peronismo. Como usted sabe, sigo empleando el concepto de populismo cuando hablo de peronismo. Si uno usa este concepto, y piensa en perspectiva histórica podemos hablar de un temprano populismo hablando de Yrigoyen, un populismo clásico el de Perón de los años 40 y 50, un neopopulismo de corte liberal de Menem en los 90, de un populismo radical o de izquierda con los Kirchner, y ahora parece -aunque reconozco que es un poco temprano para emitir un juicio- que Alberto Fernández intenta volver a los mensajes del primer peronismo, reformista y no revolucionario, que intenta sumar y no restar, tejer redes, alianzas y coaliciones, y que es muy pragmático. Eso ya se nota en los mensajes en materia de política exterior con respecto a los Estados Unidos y hacia el Estado de Israel, pero también se nota en las declaraciones que hace la política económica y social.- Parece que está representando un peronismo más tradicional, pero también es cierto que el peronismo en el poder se vuelve hegemónico, busca desplazar lo distinto, busca la unanimidad. ¿No cree que exista ese peligro?- Se trata de un peligro que acompañó al peronismo desde sus inicios, en parte por su carácter tan heterogéneo, siempre tuvo corrientes que competían entre sí. La grandeza de Perón tenía que ver con esa posibilidad de equilibrar entre las distintas corrientes y no dejar a ninguna llegar a una posición hegemónica. En la historia del peronismo, cada vez que una corriente llegó a una posición hegemónica, resultó un fiasco y una derrota electoral. Por lo tanto, si el presidente electo va a intentar seguir este “mandato” entre comillas, de equilibrar entre las distintas corrientes, va a tener más éxito.- ¿Mauricio Macri logró recomponer el vínculo entre la Argentina y el Estado de Israel?- Sí, fue un período muy bueno en las relaciones bilaterales. Entre los dirigentes políticos israelíes se sintió un alivio cuando se eligió a Macri como presidente después de las tensiones durante la presidencia de Cristina Kirchner, sobre todo en relación al tema Irán. Por lo tanto, fue muy interesante cuando Alberto Fernández desde el primer día de la elección empezó a transmitir mensajes a Israel diciendo que tenía interés en recomponer el vínculo y recordándoles que él estuvo en contra del Memorando con Irán desde el primer momento.- Para terminar, le pido una reflexión sobre cómo está viendo a América Latina, que está cruzada por tensiones, sin distinción de que sean gobiernos de derecha o gobiernos de izquierda, desde la Chile de Sebastián Piñera hasta la Bolivia de Evo Morales, pasando por el México de Andrés Manuel López Obrador y el Brasil de Jair Bolsonaro.- Se trata, sin duda, de un momento de transición en América Latina que tiene que ver con la incapacidad de la democracia liberal de ofrecer una participación de importancia para la población. El modelo liberal de una democracia parlamentaria que solo permite que la gente vaya a las urnas cada cuatro o cinco años, para las nuevas generaciones ya no es suficiente. Los gobiernos de derecha e izquierda tienen que ofrecer modelos nuevos, que ofrezcan nuevos canales de participación para la población.

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Fuente: ARGENTINA | https://www.infobae.com
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