Un camino para ponerle fin a la caída del mercado argentino - El Portal de Salta

Un camino para ponerle fin a la caída del mercado argentino

Alberto Fernández, durante su votación en las PASO 2019 (Adrian Escandar)La inesperada gran performance de la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner en las PASO del 11 de agosto dispararon una profunda caída del peso, de las acciones y de los bonos. Al menos que se pueda recuperar la confianza de los inversores locales y extranjeros, el mercado argentino se encamina a una inflación desenfrenada, sumergir la economía en una profunda recesión y aplicarle un corte al financiamiento doméstico e internacional tanto del gobierno saliente como el posiblemente entrante, lo que conduciría a un eventual default.El margen de 15,6% de la victoria de la fórmula Fernández-Fernández sobre el presidente Mauricio Macri y compañía no fue previsto por ninguna de las encuestas pre electorales. La enorme diferencia entre los dos candidatos principales provocó un shock entre los inversores, ya que indica que el dúo de los Fernández podría ganar la presidencia directamente en las elecciones generales del 27 de octubre. Las predicciones indicaban que esos comicios iban a ser mucho más cerrados, tanto que sería necesario un balotaje el 24 de noviembre, en unos comicios donde Macri podría haber ganado.Encima, la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Kirchner también registró un inesperado éxito en las elecciones provinciales y locales alrededor de todo el país. La victoria más notoria fue la de Axel Kicillof, en su puja por la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, el segundo bastión más importante de la Argentina. Si bien los seguidores del macrismo concentraron la mayor cantidad de votos en las elecciones para Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, eso fue tomado apenas como la excepción que confirmó la regla.Se espera que en las elecciones generales, tanto los actuales como los potenciales votantes de Alberto Fernández mejoren aún los resultados de las PASO de agosto. Por eso, las elecciones de octubre podrían colocar a Alberto Fernández en la Casa Rosada con un respaldo excepcionalmente fuerte: tendría mayoría en una o hasta las dos Cámaras del Congreso y contaría con aliados en muchos gobiernos municipales y provinciales. Un Gobierno tan poderoso podría implementar casi toda su agenda, para mejor como para peor.La cara de la derrota de Mauricio Macri (EFE / Juan Ignacio Roncoroni)El desafío ahora es poder detener el ciclo vicioso de la fuga de capitales, la depresión de la moneda, la aceleración de la inflación y la caída de la actividad económica provocada por los resultados electorales. Esto debe hacerse más temprano que tarde porque, de lo contrario, el Gobierno tendrá muchas dificultades para refinanciar sus deudas a corto plazo que vencen y probablemente el Banco Central experimentará un constante drenaje de sus reservas internacionales. En ese escenario, el FMI, que ha estado emitiendo grandes cheques a la Argentina cada tres meses, probablemente no realice el próximo envío a finales de septiembre.El Gobierno de Macri anunció algunas medidas paliativas (la congelación de los precios de los combustibles por 90 días y la exención de impuestos para la compra de algunos alimentos básicos) y el Banco Central endureció las condiciones monetarias. Pero el equipo de liderazgo del Gobierno ya resulta impotente para restaurar la confianza de inversionistas, la cual se ha evaporado. Dada su potencial posición de líder, esa responsabilidad recaerá en Alberto Fernández.La situación actual de la Argentina es una reminiscencia inquietante a la de Brasil a mediados del 2002. En ese momento, Luiz Inácio Lula Da Silva, que se postulaba para la presidencia por cuarta vez, se veía sorprendentemente fuerte en las encuestas. Los inversionistas locales y extranjeros estaban cada vez más preocupados por la posibilidad de que podría traer una presidencia de Lula, por lo que empezaron a vender activos brasileños: bonos, acciones y la moneda. Temían que su victoria significara una ruptura con las políticas de mercado del saliente Fernando Henrique Cardoso, incluyendo una ruptura con el FMI, del que Brasil también había tomado préstamos.Lula da Silva pronunció sus futuras medidas económicas meses antes de ganar las elecciones presidenciales en Brasil (AFP)Preocupado por la posibilidad de heredar un desastre económico y financiero, Lula decidió mostrar sus cartas cuatro meses antes de las elecciones. En junio de 2002 hizo una declaración pública, denominada «Carta al Pueblo», en la que dejó en claro su compromiso con unas políticas fiscales y monetarias sanas y con el Estado de Derecho. Escribió acerca de «un contrato social capaz de asegurar un crecimiento económico con estabilidad». Una de sus premisas era «naturalmente, el respeto a los contratos y a las obligaciones del país». «Después de todo- escribió Lula- no importa quién gane o pierda electoralmente con la crisis porque se está dañando a Brasil».Y Lula continuó esas palabras con acciones concretas. Dos meses antes de las elecciones, dio su bendición al nuevo programa del FMI, en el que comprometía al próximo Gobierno a mantener, con pequeñas modificaciones, las políticas fiscales austeras y monetarias de Cardoso. Como resultado, el Banco Central se sintió apoyado en sus esfuerzos de extinguir las llamas de la inflación y reforzar la moneda. De tal modo, los tipos de interés subieron en la medida necesaria tanto antes como después de las elecciones de octubre de 2002.Lula también colocó a una persona popular y cercana a los mercados al mando de su equipo e transición -quien luego acabaría siendo su ministro de Finanzas- y le pidió que calmara a los inversionistas, tanto en Brasil como en el extranjero. Después de ganar las elecciones, Lula anunció que un banquero con carrera en el sector privado y afiliado al entonces partido político dominante sería el elegido para dirigir el Banco Central. También inició las reuniones de construcción de confianza con diversos inversionistas antes de asumir en el cargo.¿Alberto Fernández será consciente de que dispone del poder para hacer una gran diferencia para el bien, como lo hizo Lula, pero que debe actuar ahora mismo? Hasta el momento, está rechazando cualquier responsabilidad por el desarrollo de la crisis económica y financiera, culpando a Macri por todo lo que hizo mal. Pero, salvo que realice anuncios que brinden confianza a los inversionistas locales y extranjeros, heredará un desastre.El texto fue publicado en  el prestigioso medio político y económico quincenal «Americas Quarterly»*El autor es miembro del cuerpo docente de la Escuela de Servicio Internacional de la American University’s, en Washington DC. Antes de incorporarse al mundo académico en 2005, tuvo una prolongada y distinguida carrera como economista internacional en Wall Street, donde se especializó en mercados emergentes.

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Fuente: ARGENTINA | https://www.infobae.com
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