Un chat sospechoso entre dos “víctimas” de D’Alessio: el Palacio Barolo, un coreano y la conexión del Kiwi - El Portal de Salta

Un chat sospechoso entre dos “víctimas” de D’Alessio: el Palacio Barolo, un coreano y la conexión del Kiwi

Las dos denuncias más resonantes contra Marcelo D’Alessio tienen un punto de conexión inesperado. Horas después del allanamiento en la casa del falso abogado de la DEA, dos de sus supuestas víctimas se comunicaron entre sí. Pedro Etchebest, el productor agropecuario que denunció haber sido extorsionado por D’Alessio, recibió un mensaje de un contacto que no tenía registrado: «Pedro soy Carlos Linani (es Liñani)… nos presentó Jorge Bell … quiero hablar contigo .. abzo». No respondió. A la mañana siguiente, recibió un audio de 25 segundos. Ahí recién decidió contestar con una evasiva: «Hola perdoname ando muy medicado no me recuerdo bien de vos. Sos de la lotería? Amigo de Bell».Su interlocutor era Carlos Liñani, la persona que puso en contacto a D’Alessio con Pablo Barreiro, ex secretario de Cristina Kirchner y otro de los denunciantes contra el falso espía de la DEA.Liñani, un empresario dedicado al comercio exterior, repite una y otra vez que intentó hacerle «un favor» a los hermanos Barreiro (hijos del «jardinero» Roberto Barreiro) porque sabía de las conexiones de D’Alessio en el mundo judicial y con los servicios de inteligencia. «A D’Alessio lo conozco hace dos años y algo, hasta ese momento era creíble, me había hecho unas cuestiones legales con buen resultado», dijo Liñani en una entrevista radial.Pablo Barreiro le saca fotos a Cristina en un viaje a Vietnam.Los hermanos Barreiro dudaron de sus buenas intenciones y grabaron la reunión que mantuvieron en el hotel Hilton, el 4 de octubre pasado. «Van a ir por vos…. tu viejo es heavy», le advirtió Liñani en esa charla. Instantes después, llamó a D’Alessio desde su teléfono y lo puso en contacto con su «amigo» Pablo Barreiro.Mientras hablaron por teléfono, Liñani trató de convencer al hermano de Barreiro y le resumió los «antecedentes» de D’Alessio: «Este es abogado de la DEA, de la embajada (de Estados Unidos), este es uno de los que hizo la causa de De Vido y estuvo en ENARSA». A partir de ese momento, la «negociación» quedó a cargo de D’Alessio.En los audios, difundidos en el blog de Horacio Verbitsky, Liñani dice conocer al fiscal Carlos Rivolo, que inmediatamente lo denunció penalmente. «No poseo ni amistad, ni conocimiento referencial de quién es esta persona que se entrevistó con los Barreiro, como asimismo nunca lo he visto de manera personal», sostuvo en esa presentación.Pero la historia tiene varios puntos oscuros. ¿Cómo llegaron los Barreiro a Liñani? Según la denuncia judicial, a través de Pablo Grilo, un amigo de Pablo Barreiro. Liñani no da nombres propios. Solo repite que lo conocía a Barreiro -que tiene que declarar la semana próxima en el juzgado de Dolores- desde que era secretario de Cristina Kirchner a través de «personas dedicadas al rubro gastronómico». Y que habían perdido contacto desde el cambio de gobierno.Liñani ya no estaría vinculado al rubro gastronómico. Se lo vincula al restorán «El Viejo Obrero», pero ese local figura a nombre de Juan Carlos Castro, su socio en IMPEX LAVALLE SRL, una importadora de alimentos.Con el escándalo en los medios, Liñani intentó tomar contacto con el enigmático Etchebest, a quien supuestamente conocía previamente. Los mensajes de WhatsApp, a los que tuvo acceso Infobae, figuran en la causa judicial de Alejo Ramos Padilla y fueron aportados, vía mail, por el propio Etchebest.»Pedro soy Carlitos nos presento Jorge en el barolo y aparte tenemos en. Común amigo al coreano deny. Yo vivo en Madero. Soy el flaco alto (sic)», insistió Liñani cuando intentaba tomar contacto con el misterioso denunciante.La mención al Palacio Barolo es sugestiva. Ese edificio, en el barrio de Monserrat, está asociado al mundo de los servicios de inteligencia, aunque también funcionan decenas de oficinas de otros rubros. De hecho, cerca de Liñani aseguran que «Jorge» es un abogado que trabaja en ese lugar.No es la primera mención a los servicios de inteligencia desde que estalló el escándalo. Etchebest ya reconoció que compartía oficinas en Alicia Moreau de Justo 1150 con los ex comisarios Ricardo Bogoliuk y Aníbal Degastaldi, supuestos autores intelectuales de la extorsión en su contra. En el mismo edificio, pero un piso más abajo, tenía su oficina D’Alessio.En los chats queda claro que Liñani intenta entablar una conversación, pero Etchebest toma distancia: «Pasame un audio más o menos con la idea Carlitos, yo apenas me recupere un poco viajo y te veo».Además del misterioso coreano «Deny» y del amigo en el Palacio Barolo, Etchebest y Liñani tendrían otro punto en común: el negocio del kiwi. De hecho, el supuesto extorsionado fue investigado por el juez federal de Mar del Plata Santiago Inchausti a raíz de una denuncia de trata de personas en un campo suyo en Sierra de los Padres dedicado a la explotación del kiwi. Etchebest actualmente tiene falta de mérito. Pero hay cuatro procesados por ese delito.Tras el escándalo, el misterioso productor decidió refugiarse muy lejos de ese lugar.

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Fuente: ARGENTINA | https://www.infobae.com
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