Un colapso anunciado en el metro de Ciudad de México

Especial para Infobae de The New York Times.

El sistema de transporte público de la capital mexicana ha estado agobiado por dificultades desde hace años. El lunes, cuando un puente se derrumbó, un vagón se precipitó desde una altura de más de 15 metros, mató al menos a 24 personas y dio lugar a una tormenta política.

CIUDAD DE MÉXICO — La capital se había estado mentalizando para el desastre desde hacía años.

Casi desde su inauguración hace casi una década, la línea del metro de Ciudad de México —una anunciada ampliación del segundo sistema de metro más grande de América— había estado aquejada por debilidades estructurales que llevaron a los ingenieros a advertir de la posibilidad de accidentes. Sin embargo, excepto por un cierre breve y parcial de la línea en 2014, las advertencias fueron ignoradas por los gobiernos sucesivos.

La noche del lunes, los problemas acumulados se volvieron mortales: un vagón del metro de la Línea Dorada se precipitó desde una altura de unos 15 metros después de que colapsó el puente bajo sus vías. Al menos 24 personas murieron y decenas más resultaron heridas.

El accidente —y la incapacidad del gobierno de actuar antes para resolver los problemas conocidos de la línea— de inmediato desató una tempestad política para las tres personas más poderosas de México: el presidente y las dos figuras políticas que, se cree ampliamente, son las primeras en la línea de sucesión del partido gobernante y, posiblemente, del país.

El accidente ocurrió a las 10:22 p. m. en uno de los tramos más nuevos del sistema del metro capitalino, la Línea Dorada, también llamada Línea 12, inaugurada en 2012. Casi un cuarto de millón de pasajeros viajan en esa línea todos los días, dijeron las autoridades.

Los vecinos habían expresado inquietud sobre la integridad estructural del paso elevado, que presentaba grietas en el concreto, luego de que un sismo devastó partes de la ciudad en septiembre de 2017.

Los trabajadores contratados para operar y mantener el sistema del metro emitieron más de una decena de quejas a las autoridades de transporte a lo largo de los años, que indicaron que habían sido ignoradas en su totalidad.

“Se pudo haber evitado”, dijo Homero Zavala, representante de un sindicato de trabajadores del metro de la ciudad. “Si realmente los trabajadores fuéramos escuchados por esta administración, se evitarían muchos problemas”.

Pero las autoridades ignoraron los llamados de los trabajadores de realizar mantenimiento apropiado, añadió, y algunos de los que se hicieron escuchar —entre ellos el mismo Zavala— fueron despedidos.

Un video desgarrador del accidente mostró que el paso elevado colapsó repentinamente en medio de una lluvia de chispas y levantó una nube de escombros cuando uno de los vagones del tren cayó contra un vehículo que pasa por debajo.

Los trabajadores de emergencia se apresuraron a ingresar a los vagones inclinados que yacían en medio de cables enredados y metal retorcido, y al final rescataron a decenas de personas de entre los escombros y trasladaron a hospitales a más de 70 heridos. La mayoría de las 24 personas que fallecieron en el accidente fueron halladas muertas en el lugar por los equipos de rescate, dijeron las autoridades.

Familiares desesperados acudieron al lugar del suceso en busca de sus seres queridos mientras que otros recorrían los hospitales y rastreaban noticias en redes sociales con la esperanza de ubicar a sus parientes.

“Estoy buscando a mi hijo”, dijo Marisol Tapia a los periodistas entre sollozos. “No lo encuentro por ningún lado, en ninguna ambulancia”.

Horas después, su hijo Brandon Giovani Hernández Tapia, de 13 años, seguía sin aparecer.

“Ya recorrí todos los hospitales y me dicen que no está”, le dijo el martes a los reporteros en el lugar del siniestro el martes. “El metro no se construyó solo. Esa falla ya la tenían desde hace tiempo y nadie hizo nada”.

Un total de 79 heridos fueron trasladados a hospitales, tres de los cuales murieron más tarde, según Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de Ciudad de México. Entre los hospitalizados había tres menores.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha sido criticado por imponer estrictas medidas de austeridad fiscal que han dejado a la capital sin los fondos que necesita para reconstruir el sistema de transporte público mientras que derrocha en sus proyectos preferidos, entre ellos más de 1600 kilómetros de un tren en el sur de México.

Poco después de asumir el poder, también canceló la construcción de un aeropuerto a medio construir que había iniciado un partido rival en Ciudad de México. A pesar de que el gobierno ya había gastado miles de millones de dólares en el proyecto, López Obrador lo canceló para empezar a construir otro aeropuerto en otra ubicación.

Esas inversiones se han hecho a expensas de las necesidades de infraestructura más urgentes de México, entre ellas el desabasto de agua en la capital, así como su sistema de metro, un medio de transporte crucial para los casi 22 millones de habitantes de la ciudad.

Tras el desastre del lunes, dos de los aliados más cercanos de López Obrador han quedado inmediatamente bajo la lupa: Sheinbaum y Marcelo Ebrard, el secretario de Relaciones Exteriores que gobernaba la ciudad cuando se inauguró la línea. Se anticipa que ambos serán los contendientes principales a la presidencia cuando López Obrador, que solo puede gobernar un mandato, termine su sexenio en 2024.

La nueva línea, que atiende a los barrios capitalinos de clase obrera, fue construida por Ebrard, quien fue jefe de gobierno de la capital mexicana de 2006 a 2012. Sus críticos lo acusaron de apresurarse a concluir la construcción antes del fin de su mandato en un esfuerzo por afianzar su legado político. Los problemas no se hicieron esperar.

Solo en el primer mes después de inaugurada la línea, reportaron los medios nacionales, se registraron 60 fallas mecánicas en los trenes o las vías. Los trenes tenían que bajar la velocidad en los tramos elevados porque los ingenieros temían descarrilamientos. Alrededor de un año más tarde, la ciudad se vio obligada a cerrar temporalmente la línea, que costó dos mil millones de dólares, para repararla.

Después de que un potente sismo golpeó a Ciudad de México en 2017, las autoridades de transporte reportaron una “falla estructural” en una de las columnas de apoyo de la línea, cuya capacidad de soportar carga pesada se vio afectada.

En 2018, senadores del Partido Revolucionario Institucional, de la oposición, citaron a las autoridades de la ciudad a reportar al Congreso sobre las irregularidades en el financiamiento de la ampliación de la línea de metro. En un documento oficial del partido, los legisladores dijeron que la Línea Dorada era “el símbolo de la corrupción y del uso indebido de los recursos públicos que prevaleció durante ese gobierno”.

Los legisladores citaron una investigación del Congreso que decía que “las modificaciones a la ingeniería básica, al trazo original con el cambio de las estaciones subterráneas a elevadas, así como a las especificaciones del material rodante, afectaron severamente las condiciones técnicas de operación” de la línea del metro.

Los vecinos del lugar del incidente dijeron que los trabajadores del gobierno repararon la columna poco después del terremoto. Pero expresaron dudas sobre la calidad de la reconstrucción luego de atestiguar los cierres y problemas de mantenimiento que la línea presentó con el correr de los años.

Hernando Manon, de 42 años, volvía del trabajo a su casa la noche del lunes cuando sintió un temblor y escuchó un estallido en la calle a unos cuantos metros.

“Hubo un estruendo y luego chispas. Se fue la luz y no supimos qué pasó. Luego escuchamos las sirenas, dijo Manon, de pie a unos metros del sitio del accidente. “Cuando nos acercamos nos dimos cuenta que se había caído el metro”.

Las familias acudieron al lugar de los hechos, relató, con la esperanza de encontrar a sus seres queridos y pedían a gritos a la policía que los dejaran atravesar el cordón que habían instalado alrededor de los escombros.

Los reflectores iluminaban el lugar del colapso mientras los equipos de búsqueda y rescate intentaba localizar a los sobrevivientes entre las ruinas. Ambulancias, bomberos, militares y forenses trabajaron hasta el amanecer para ubicar a los sobrevivientes e identificar los cuerpos.

Un Plan Maestro del Metro 2018-2030 detallaba que había retrasos considerables al mantenimiento de las vías y los trenes y advertía que, de no realizarse reparaciones mayores, los trenes de la Línea Dorada corrían el riesgo de descarrilarse. No está claro si esas reparaciones se llegaron a realizar.

Desde que asumió la jefatura de la capital en 2018, Sheinbaum, que está estrechamente alineada con el objetivo de austeridad del presidente, ha supervisado recortes al gasto en el sistema de metro.

La ciudad pasó un año sin designar un director de mantenimiento de infraestructura para el sistema de metro. El puesto recién fue ocupado por designación de Sheinbaum la semana pasada.

Durante años, el metro le ha ocasionado problemas a Sheinbaum. En 2019, varias personas resultaron heridas en accidentes causados por desperfectos mecánicos en las escaleras eléctricas del metro, lo que llevó a la ciudad a investigar más de 400 escaleras mecánicas en estaciones de la capital.

En marzo de 2020, una persona murió y al menos otras 41 resultaron heridas cuando dos trenes del metro chocaron en Ciudad de México. Luego, en enero, un incendio arrasó la sede del metro en el centro de la capital, mató a un oficial de policía y envió a otros 30 al hospital.

Los partidos de oposición atribuyeron el siniestro a la falta de mantenimiento, y el conservador Partido Acción Nacional presentó una denuncia penal contra Sheinbaum y la jefa del metro de la Ciudad de México.

En una conferencia de prensa matutina el martes, tanto Sheinbaum como Ebrard enfrentaron duros cuestionamientos por parte de los reporteros. Los dos pesos pesados de la política presentaron un frente unido, al menos en público.

“Estamos de acuerdo en llegar a las últimas consecuencias, y colaborar para que se sepa la verdad y saber cual es la causa de este incidente”, dijo Sheinbaum.

“El que nada debe, nada teme”, comentó Ebrard. “Yo estoy sujeto como todos, pero más como un alto funcionario, como quien promovió la construcción de la línea, estoy sujeto a lo que determinen las autoridades”.

Maria Abi-Habib es la jefa de la corresponsalía para México, Centroamérica y el Caribe. Ha reportado para el Times desde el sur de Asia y el Medio Oriente. Síguela en Twitter: @abihabib

Fuente: ARGENTINA | https://www.infobae.com
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